¿PROTEGES A TUS HIJOS DE LOS PELIGROS DE LAS REDES SOCIALES, VIDEOJUEGOS E INTERNET?

El uso de las TIC “Tecnología de la Información y la Comunicación” se ha convertido en algo cotidiano. Debemos conocer las ventajas o peligros que nos presenta su utilización para poder trasmitirlo y enseñárselo a nuestros hijos de forma que podamos protegerlos igual que les protegemos en la vida real.

¿Tus hijos tiene un tiempo establecido como máximo para usar los videojuegos? ¿Conoces bien las aplicaciones, videojuegos o páginas de internet que usa tu hijo/a? ¿Adviertes a tus hijos de que no acepten solicitudes de amistad a extraños o publiquen fotos suyas o faciliten datos personales? ¿Tienes algún control parental instalado en el teléfono, tablet u ordenador que usa tu hijo/a?

¿Sabes que es el código PEGi de los videojuegos y que significan estos símbolos que encuentras en las carátulas?La-mayoria-de-los-ciudadanos-desconocen-los-simbolos-del-codigo-PEGI_landscape

Si las respuestas a estas preguntas son un “No” sería conveniente que tomaras medidas de protección porque tu hijo/a está expuestos a peligros que desconoces.

He dado talleres en colegios acerca del uso adecuado de las T.I.C . y me sorprende y preocupa que sean pocos los niños que tienen normas o supervisión de sus padres cuando usan el WhatsApp, los videojuegos o cuando buscan información en internet.

Debemos ser conscientes de que ponemos a su disposición herramientas que pueden implicar peligros como acoso sexual de un adulto, virus,  robo de contraseñas o datos personales, estafas económicas por internet, acoso de otros menores o situaciones conflictivas, acceso a material inadecuado como pornografía, apología de la anorexia o del terrorismo, etc.

Los padres y profesores deben advertirles a los niños y adolescentes que en las redes sociales no todo el mundo tiene buenas intenciones, que existen fraudes o estafas, que hay información que no es cierta como en la wikipedia que tanto usan para hacer sus trabajos del colegio.

También es importante hacerles conscientes de que deben tener un comportamiento ético en las redes sociales y evitar mentir, insultar o humillar a través del WhatsApp, Instagram o Facebook, igual que lo evitamos en la vida real. Debemos de ayudar a reflexionar sobre las posibles consecuencias de los actos en Internet.

Se habla de hacer un buen uso de las TIC cuando podemos controlar el cuánto, cómo y dónde las utilizamos. Es decir, cuando un niño o niña es capaz de organizar su tiempo de ocio de manera saludable, cuando se combina actividades distintas en el tiempo libre, cuando es capaz de pasar un largo tiempo sin utilizar las TIC, cuando tienen otras herramientas para entretenerse.

SEÑALES DE ALARMA

 -Aislamiento: Poner los ordenadores, videoconsolas y tablets en la habitación del niño cuando son pequeños tiene una serie de desventajas. Por una parte, aislamiento de la vida familiar; y por otra parte, es más difícil que puedan saber qué hace su hijo en la red. Para solucionar este punto sería recomendable poner el ordenador o tener los distintos dispositivos tecnológicos en una zona común de la casa.

Cambian las rutinas y los intereses: todo lo demás pasa a un segundo plano y su interés por Internet, videoconsolas, “estar conectado” se convierte en el centro de su vida.

‐ Abandona o deja de prestar atención a actividades importantes de su vida (deberes, estudios, actividades extraescolares, amigos, familia).

Cambios bruscos de humor: Muestra menos interés por las relaciones sociales o evita acudir a eventos de grupo. Además, cuando está en ellos, suele mostrarse ausente, nervioso o con ganas de irse. Y cuando está utilizando las TIC está eufórico.

Sufre ansiedad en caso de no poder conectarse a Internet y se comporta como si fuese una tragedia si no lo hace. Mentir sobre el tiempo que utiliza las TIC.

Falta de control: Cuando lo intenta dejar, es incapaz.

Bajo rendimiento en los estudios.

Aumento de gastos: facturas del teléfono más costosas o aparecen cargos a tarjetas. Algunos videojuegos permiten pasar de nivel pagando o tiene publicidad. Incluso hay juegos de apuestas.

‐ No deja el dispositivo tecnológico de lado, ni siquiera, cuando está con más gente. No se separa aunque esté haciendo otra actividad (comer, ir al baño, ver la tele, estar estudiando…). Se trata de una obsesión que altera su vida.

¿QUÉ SE PUEDE HACER? 

  • Sería recomendable para aquellos padres que no saben utilizar un ordenador, una tablet, las redes sociales o los videojuegos que comiencen a usarlos. No hace falta que seas informático/a, bastará con conocer los que usa tu hijo/a.
  • Hable con su hijo de los riesgos, de las ventajas, de las utilidades, de lo que le gusta de las TIC. Asi conocerá los peligros a los que se expone y como aconsejale para que tome precauciones.
  • Establezca unas normas claras (tiempo, lugar, momento…) del uso de las TIC. Establezca también las posibles consecuencias en el caso de no cumplir con las normas establecidas.
  • Preguntarle sobre lo que ha hecho, con quién ha jugado, o hablado, qué paginas ha visto, etc. para poder conocer asi los riesgos de esas aplicaciones o juegos y el comportamiento que tiene nuestros hijos o las situaciones de riesgo que puedan estar teniendo (acoso, grooming, conflictos, gastos economicos,etc). Ofrecerle actividades alternativas de ocio.
  • Conviene recordar que existen programas de protección para limitar el acceso de tu hijo a determinadas páginas. Infórmate sobre su uso.

CONTROL PARENTAL

Permiten bloquear, controlar y registrar el uso que se hace del teléfono, tablet u ordenador en determinadas áreas. Existen distintas opciones:

  1. Contenidos bajo control

La función más básica de un control parental debe ser filtrar los contenidos a los que puede acceder el menor a través del navegador web.

  1. El control del software

Muchos de ellos permiten controlar especialmente los juegos que se ejecutan en el ordenador mediante un sistema de clasificación por edades.

  1. Vigilar durante cuánto tiempo lo hacen.

Muchas aplicaciones de control parental incluyen un apartado que nos permite controlar el tiempo que un determinado usuario tiene abierto el PC al día o la semana, e, incluso, los intervalos horarios en los que puede utilizarlo. De esta manera, es muy sencillo asegurarse de que no se pasa demasiado tiempo delante del ordenador.

  1.  Seguimiento en Redes Sociales

Ve lo que tu hijo hace en redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp y más.

  1. Controla Llamadas y SMS

Ve a quien llama y escribe tu hijo, lee el contenido de los Mensajes de Texto que envía o recibe y bloquea números no deseados.

  1. Seguimiento de Geo localización y Botón de Pánico

Sigue la ubicación de tu hijo. Si hay problemas un Botón de Pánico enviará un mensaje de emergencia con localización.

¡No olvides que lo más importante es educar!

Recuerda que la obligación de protección de los padres sobre los menores prevalece frente a su derecho a la intimidad. Así que ¡Manos a la obra! habla y comparte con tu hijo tiempo para que te explique que es lo que hace en internet, que es lo que le gusta y como se utilizan sus juegos y aplicaciones favoritas. Lo importante es hablar y  compartir tiempo con ellos.

AQUI PUEDES VER UN VIDEO CON TU HIJO/A PARA QUE APRENDA COMO USAR INTERNET  DE FORMA SEGURA:

 

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HIJOS QUE MALTRATAN A SUS PADRES

Comúnmente a los hijos que maltratan a sus padres se les llaman “hijos tiranos” o se dice que el niño/a tiene “síndrome del emperador”. Aunque estos términos hacen referencia a menores de edad no podemos olvidar que estos hijos se convierten en adultos.

Otro término utilizado para referirse a este tipo de violencia es “Violencia filioparental” Concretamente la violencia filio parental es aquella donde el hijo/a actúa intencional y conscientemente, con el deseo de causar daño, perjuicio y/o sufrimiento en sus progenitores, de forma reiterada, a lo largo del tiempo, y con el fin inmediato de obtener poder, control y dominio sobre sus víctimas para conseguir lo que desea, por medio de la violencia psicológica, económica y/o física (Aroca, 2010, p. 136).

A menudo en la violencia filio-parental el agresor es un niño, púber o adolescente que no sobrepasa los 18 años y que depende íntegramente de sus víctimas. Es más, la víctima es el sujeto jurídicamente obligado a las labores de cuidado y educación de su mismo agresor. Es decir, la víctima está civilmente obligada a convivir con su maltratador hasta que éste obtenga la mayoría de edad, hecho que incrementa la desprotección de ella.

Son muchos los casos en los que los padres no denuncian ni piden ayuda por vergüenza  y por sentirse responsables del comportamientos de su hijo/a. Existen muchos mitos al respecto y a menudo la respuesta social es la de culpabilizar a los progenitores de la situación familiar lo que dificulta que pidan ayuda.

La violencia que ejercen no solo continuará con los años sino que podrá también extenderse a otro tipo de relaciones como la de pareja. El maltrato impacta también en los hermanos quienes se ven inmersos en un clima familiar hostil y violento. Los miembros de la familia además tienden a llevar esta situación de maltrato en forma de secreto familiar, teniendo que decidir entre salvarse o acompañar a los otros miembros en el problema para intentar frenar o minimizar el impacto del maltrato.

TIPOS DE VIOLENCIA:

La violencia psicológica (incluimos la verbal, no verbal y emocional) que implica conductas que atentan contra los sentimientos y las necesidades afectivas de una persona, causándole conflictos personales, frustraciones y traumas de origen emocional que pueden llegar a ser permanentes (Aroca y Garrido, 2005). Las más habituales en estos hijos son: ignorar o ningunear a los progenitores, humillar, denegar el afecto, expresiones no verbales de desprecio o degradación, retirar el afecto, romper y golpear objetos para amedrentar, amenazar, mentir, insultar, culpabilizar, manipular, ausentarse de casa sin avisar, omisión de ayuda, coaccionar e intimidar (pegar patadas a puertas, pared, lanzar objetos, esgrimir cuchillos o romper cristales).

La violencia económica se refiere a conductas que restringen las posibilidades de ingresos/ahorro de los progenitores por medio de robos, venta o destrucción de objetos, generación de deudas (móviles, juegos, compras) y utilización de tarjetas bancarias por parte de los hijos. Daños económicos que deben asumir los progenitores. La violencia económica va acompañada de la psicológica en conductas como: amenazas, mentiras, chantaje emocional, extorsión, coerción y manipulación, básicamente.

La violencia física el conjunto de conductas que pueden producir daño corporal causando heridas por medio de objetos, armas o partes del cuerpo para propinar patadas, bofetones, golpes y empujones. Sin olvidar que todo maltrato físico comporta, a su vez, el psicológico emocional y la omisión de ayuda o abandono en una situación de vulnerabilidad de la víctima que también se contempla como maltrato físico y psico-emocional.

EL CICLO DE LA VIOLENCIA FILIO-PARENTAL:

En concreto la violencia filio-parental comporta un modus operandi específico entre agresor y víctima que adquiere, en ocasiones, la forma de ciclo coercitivo, al que denominaremos círculo de la violencia filio-parental. Harbin y Madden (1979) afirman que los ataques contra los progenitores se producen, normalmente, cuando hay un desacuerdo entre éstos y el hijo, porque la madre y/o el padre hacen algo que trastorna al joven agresor (por ejemplo: fijarle límites).

En este proceso, cuanto más extremo sea el comportamiento del hijo, más dispuestos se sentirán los progenitores a comprar su tranquilidad mediante concesiones. En estas circunstancias, el mensaje que recibe el hijo es que son demasiado débiles para defenderse ante sus amenazas. De esta forma, el muchacho se acostumbra y aprende a conseguir lo que quiere por la fuerza, y los progenitores a someterse.

Cuanto más impotentes y confusos se sientan los progenitores, más elevado será el riesgo de que pierdan el control. Por consiguiente, cuanto más violentos sean los arrebatos parentales, más violentas serán las conductas agresivas del hijo. El resultado es la claudicación de los progenitores para retornar la paz al hogar. De este modo, el círculo de la violencia filio-parental oscila entre ceder y devolver el golpe.

En conclusión, toda estrategia de prevención debe consistir en romper la dinámica, en ocasiones coercitiva, del ciclo de violencia filio-parental sin olvidar, en ningún momento, que los progenitores son víctimas y como tales deben ser tratados. Por tanto, como la mediación es desestimada en toda relación de maltrato (existe un desequilibrio de poder real o percibido), no debe ser utilizada hasta que las víctimas no recuperen su estatus jerárquico y de autoridad, y el hijo asuma su responsabilidad.

La intervención grupal debe partir de la idea de que la solución de la problemática familiar implica una intervención multidimensional, que incluya intervenciones educativas, terapéuticas y legales o de control social.

PRINCIPIOS A LA HORA DE TRABAJAR CON ESTAS FAMILIAS A NIVEL GRUPAL:

La violencia nunca es aceptable.

 — La única persona responsable de la violencia es la persona que la ejerce.

— Las familias quieren acabar con la violencia, pero no con la relación familiar.

— Las familias pueden ayudar al joven agresor a asumir su responsabilidad.

— La violencia es una elección.

— La violencia no es lo mismo que el enfado o el temperamento.

— Las madres no son responsables de las conductas violentas de sus hijos, pero sí juegan un papel importante en su solución.

La familia es un sistema abierto, es decir, que es algo más que la suma de sus miembros, ya que los cambios en uno de ellos influye inevitablemente en el resto y las causas y el efectos se confunden: el efecto es también causa y la causa efecto (causalidad circular).

Cabe pensar que el hijo agresor no es más que el «portavoz» de la problemática familiar, por lo que la intervención debiera abarcar a todo el sistema familiar, y no sólo al joven violento. Conseguir la implicación de todo el sistema familiar, como agentes activos de cambio, será fundamental, lo que implica pasar de la idea «cambien a mi hijo/a» a «cambiemos todos».

La intervención familiar debería marcarse como objetivo la reestructuración familiar y el fortalecimiento de la parentalidad (implicación en la educación de los hijos, hábitos de disciplina y supervisión) encontrando al mismo tiempo mecanismos que controlen los altos niveles de agresividad de estos jóvenes y velen por la integridad física y psíquica de las víctimas, ya que el cese de la violencia debe ser una condición necesaria para el proceso terapéutico (Galatsopoulou, 2006; Pérez y Pereira, 2006).

 

BIBLIOGRAFIA:

  • Articulo de Concepción Aroca Montolío. Universidad de Valencia 2013.
  • Izaskun Ibabe Joana Jauregizar Óscar Díaz VIOLENCIA FILIO-PARENTAL: CONDUCTAS VIOLENTAS DE JÓVENES HACIA SUS PADRES

 

 

 

Fin de curso TÉCNICOS SOCIOSANITAROS

HEMOS  CERRADO HOY EL CURSO “ATENCIÓN SOCIOSANITARIA A PERSONAS DEPENDIENTES EN INSTITUCIONES SOCIALES” DE CRUZ ROJA EN MADRID 2017.

ESTA ES MI PEQUEÑA APORTACIÓN PARA PROMOVER UNA SOCIEDAD MÁS INCLUSIVA DONDE LAS DIFERENCIAS SEAN LO “NORMAL” Y LA ATENCIÓN A LAS PERSONAS DEPENDIENTES UN DERECHO.

LAS PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL O DEPENDIENTES, TAMBIÉN SON CIUDADANOS DE PLENO DERECHO. QUE NO RESTAN NI SON UNA CARGA, SINO QUE SUMAN Y CONTRIBUYEN A LA SOCIEDAD.

NO EXISTEN PERSONAS NORMALES PUESTO QUE NADIE ES IGUAL QUE NADIE.

ENTONCES…..SI NO EXISTEN PERSONAS PERFECTAS, TAMPOCO ALGUIEN PUEDE SER IMPERFECTO.

LA REALIDAD ES MÁS SENCILLA,

SIMPLEMENTE ¡SOMOS DIFERENTES!.

TENEMOS DERECHO PUES, A SER ÚNICOS E IRREPETIBLES.

HACER UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA, IGUALITARIA Y SOLIDARIA DEPENDE DE CADA UNO DE NOSOTROS Y SE CONSTRUYE GRACIAS A LOS PEQUEÑOS GESTOS DEL DIA A DIA.

Estrés postvacacional

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El síndrome postvacacional es un término surgido de manera popular que hace referencia al proceso de estrés que tenemos que afrontar tras las vacaciones, para readaptarnos de nuevo a las obligaciones laborales (o escolares) y al cambio de estilo de vida que supone.

Se suele producir en la primera semana de vuelta al trabajo, y suele ser pasajero; si dura más de 15 días habría que estudiar las causas más profundas que originan esa situación.

La readaptación a la vida laboral después de las vacaciones incluye cambios de horarios, de obligaciones y de estilo de vida en su conjunto.

El cambio de hábitos suele exigir un esfuerzo. Esto puede suponer un aumento de ansiedad, ante la posibilidad de hacerlo mal, de fallar o de obtener un resultado negativo o al cúmulo de tareas que se ha originado durante el tiempo de ausencia, por eso el rendimiento, la motivación o el interés en los primeros días pueden ser un poco más bajos de lo habitual.

La planificación es muy importante para volver a incorporarse a la rutina. Cuando volvemos al trabajo hay que saber que no somos “superhéores”, por lo que debemos darnos un tiempo de adaptación.

Para superar el estrés postvacional, así como para prevenir las consecuencias negativas del estrés en general pueden seguirse una serie de cuidados que vamos a resumir a continuación:

  • Empezar de manera gradual con la intensidad del trabajo, de menos a más intensidad, intentando comenzar por las tareas más gratas.
  • Trata de recuperar tus hábitos cotidianos para que tu cuerpo comience a regular su ritmo. Evita sobrecargarte de responsabilidades los primeros días.
  • No “llevarse trabajo a casa”.
  • No esperes rendir como lo haces habitualmente, debes trabajar paulatinamente y asumiendo tareas de forma progresiva. Organízate lo más que puedas durante estos días.
  • Seleccionar aquellas actividades que podemos llevar a cabo, y delegar aquellas para las que no estamos tan preparados.
  • Ten hábitos de  sueño adecuados; duerme más horas y acuéstate más temprano.

Haz que tu vida cotidiana te haga feliz; las vacaciones no son los únicos días en lo que puedes descansar. Durante la semana encuentra momentos en los que puedas hacer tus actividades favoritas.

6 IMPULSORES DE VIDA

Actuar de forma automática. Ser reactivos ante lo que nos sucede, puede tener un coste emocional. Existen creencias que nos dirigen hacia a la acción de una manera rígida y no adaptada a la situación. Ser consciente de nuestras creencias puede ayudarnos a tomar las riendas de lo que nos sucede y permitirnos elegir la manera en que realmente queremos actuar en vez de  hacerlo como un robot y sin control.

Tabai Kahler  y Hegdes Capers, crearon una teoría al observar que algunas creencias adquiridas en la infancia mediante la relación con nuestros padres, aunque movilizaban a las personas, también les generaban malestar. A estas creencias las llamaron impulsores. Éstos actúan  como mini guiones de vida (así los llamaron inicialmente). Los autores identificaron seis: “sé perfecto”, “sé complaciente”, “esfuérzate”, “sé fuerte”, “ten cuidado” y “date prisa”. No todos ellos están presentes en todas las personas ni tienen la misma intensidad.

El impulsor nos hace sacar a la luz a nuestro crítico interno pudiendo promover que nos sintamos mal. Detectarlos nos ayudará a no comportarnos como autómatas. A ser consciente que en ocasiones pueden estar en la base de algunos comportamientos contraproducentes. Cada impulsor esconde una prohibición y por eso nos hacen sentirnos mal.

Las personas que perciben la vida bajo el impulsor “sé perfecto dedicarán mucho tiempo a buscar la perfección, puede ser habitual que no se sienta satisfecho con la situación presente porque siempre habrá algo o alguien mejor. Podemos estar hablando de personas perfeccionistas, con elevada insatisfacción y en niveles elevados personas intolerantes e intransigentes.

Si el impulsor es sé complaciente la persona suele ocultar sus propias necesidades para enfocarse en las de las otras personas. Suelen anteponer las necesidades de los demás a las suyas, y esto hace que se dediquen a realizar cosas para otros en vez de llevar a cabo las acciones que les conducen a sus objetivos. Se suelen cargar de trabajo por querer decir si a todo el mundo, sin dar prioridad a su tiempo y sus objetivos.

Si el impulsor es esfuérzate la persona adopta una postura de permanente esfuerzo, como si lo que no costara esfuerzo no fuera valioso o mereciese la pena. Suelen hacer muchas cosas por el mero hecho de hacer, sin priorizar, sin criterio, sin vinculación al objetivo y en muchos casos sin pensar en el sentido que tiene hacerlas. No planifican las actividades, se ponen objetivos poco claros y suelen querer hacer muchas cosas que luego no pueden cumplir. Para ellos el mérito está en intentarlo y esforzarse, aunque el resultado sea mediocre y esa es la medida de valoración que tienen sobre los proyectos y las personas.

Si el impulsor es sé fuerte estamos ante una persona que no se atreverá a mostrar su vulnerabilidad y llevará una máscara de dureza tanto con los demás como consigo mismo/a. Es muy probable que estemos hablando de personas muy disciplinadas y con poca flexibilidad. Pedir ayuda sería un síntoma de debilidad. Suelen ser personas autosuficientes que se cargan con mas trabajo del que pueden y a quienes les cuesta delegar, lo cual puede acarrearles problemas de salud, así como no cumplir con todo lo que asumen o hacerlo de forma poco excelente.

Si el impulsor es date prisa la persona llenará su agenda totalmente y lo habitual es que llegue tarde a muchas de sus citas. Quiere aprovechar al máximo el tiempo, no estará tranquilo/a ni un rato por lo que se sentirá cansado/a de manera habitual. Cometer errores por ir deprisa les hace tener que rehacer los trabajos varias veces, lo que supone pérdidas de tiempo que les impiden hacer otras cosas más importantes.

“Ten cuidado”, el mundo es peligroso:  Las personas con un nivel alto de este impulsor tienden a ser excesivamente cuidadosas y recelosas. Se preocupan por todo en exceso, ven peligros por todas partes. Cualquier fallo o error, y cualquier revés es para ellos transcendental y puede suponer el declive de todo. Esto les lleva a ser indecisas, a procastrinar a no pasar a la acción. Les cuesta colaborar y compartir porque no se fían y piensan que se van a aprovechar de ellas.

Lo más interesante de esta idea es que para evitar que los impulsores controlen nuestra vida, suelen utilizarse los llamados ‘PERMISORES’, creencias que, al contrario que los impulsores, pueden ser llevados al extremo sin ocasionar efectos negativos en nuestra salud física y emocional.

Para combatir al impulsor ‘sé perfecto’, pueden utilizarse permisores como ‘acepta que cometes errores’, ‘aprende de tus errores’ o ‘puedes permitirse fallar’. De esta manera, aceptas que no eres perfecto (ni puedes llegar a serlo) y que los errores no son malos porque nos permiten aprender.

Para combatir al impulsor ‘sé fuerte’, podemos decirnos a nosotros mismos que ‘acepto mis sentimientos (buenos o malos)’, permitiéndome expresarlos frente a los demás sin buscar su aprobación. Hay que recordar que al manifestar ira o tristeza frente a los demás no es síntoma de debilidad, sino de que somos personas que en ocasiones podemos ser vulnerables pero que en otras podemos apoyarnos en el afecto y comprensión de los demás. No somos máquinas que expresan solo emociones positivas.

Para combatir el impulsor ‘complace a los demás’ podemos recurrir a creencias que fomenten nuestra autoestima: ‘me quiero’, ‘me gusta cómo voy hoy vestido’ o ‘esa persona me ha mirado porque le intereso’. Evitando buscar la aprobación externa.

Para combatir al impulsor ‘date prisa’, debemos reducir nuestra ambición personal/profesional y saber priorizar. Pensamientos como ‘esto no es tan importante como para terminarlo ahora’ o ‘solamente voy a hacer ahora lo estrictamente prioritario’ nos permiten reducir nuestra carga de trabajo diaria y el estrés.

Y para combatir el impulsor ‘esfuérzate’, hay que intentar modificar nuestras expectativas que alimentan a nuestro ego (grandes metas que soñamos alcanzar algún día), saber crear y mantener pequeñas metas (y no objetivos imposibles de cumplir) y saber acabar aquello que se empieza.

En conclusión, importante que seamos conscientes del tipo de dialogo interno que mantenemos habitualmente con nosotros mismos para frenarlos o modificarlos hacia nosotros actitudes respetuosas y  flexibles que nos ayuden a afrontar los retos y las dificultades de cada día. Ser amables y comprensivos con nosotros nos ayudará a ser más felices. Cuando uno se aferra a una idea de forma  inflexible eso puede generarnos malestar por eso debemos revisar nuestros impulsores.

¿Con cual o cuales te identificas tu?

 

 

 

APRENDER A CAER, PARA PODER VOLAR

Los que practicamos deportes de riesgo aprendemos desde muy pronto a caernos adecuadamente. Ésta es una parte muy importante del aprendizaje, porque sabemos que para poder progresar y superarnos a nosotros mismos tendremos que afrontar esas situaciones sin miedo y manteniendo el autocontrol en todo momento.

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Pero fracasar, o “caerse”, sigue siendo un estigma. Culturalmente nos educan para sentir desprecio, o indiferencia, que es aún peor, por aquellos que no son capaces de tener los éxitos sociales y profesionales esperados. Una tendencia que se agudiza en un mundo cada vez más global y competitivo.

Esto hace que sintamos miedo de fracasar y que, en ocasiones, dejemos de hacer lo que deseamos por temor a decepcionarnos y sentirnos mediocres. Estas conductas evitativas nos alejan de quien queremos ser y de cómo queremos vivir.

La única forma de aprender y mejorar es caerse, perder el miedo a equivocarse y aceptar la posibilidad de que las cosas no salgan como deseamos.

Cuando miramos atrás, solemos arrepentirnos de las decisiones tomadas porque nos gusta fantasear con la bondad de las opciones que no elegimos. Así fantasea nuestra mente de forma irracional, pero esto no es más que una distorsión de la realidad, un análisis demasiado simple e imperfecto de lo que conlleva vivir, tomar decisiones o asumir riesgos.

Nadie se atrevería a iniciar un nuevo reto en el que puede fallar, si cree que no puede permitirse  errar. Por eso el miedo al fracaso paraliza nuestras vidas.

Sin embargo fracasar puede también motivar al esfuerzo y fortalecer la resistencia. El fracaso nos ayuda a desarrollar tolerancia a la frustración.  Tal vez, sea mejor fracasar que vivir frustrado.

El fracaso significa remover todas las capas de lo intrascendente porque cuando fracasas te liberas de tu mayor temor y es así como tocar fondo puede ser la base sólida en la que construir una vida.

No podemos olvidarnos que es imposible vivir sin fallar, si lo hacemos, si intentamos no fallar en nada, entonces viviremos con tanto cuidado que entonces no viviremos del todo.

El fracaso puede darte la fuera necesaria, te enseña que puedes sobrevivir. Puede ayudarte a conocerte a ti mismo y darte cuenta de tu fuerza interior. Incluso puede ayudarte a darte cuenta de que tienes amigos y personas que te quieren.

La vida es difícil y compleja. Reconocerlo nos permitirá afrontar cualquier adversidad y permitirnos equivocarnos.

Si uno teme todo el tiempo fracasar, ha focalizado su atención en la dirección equivocada. Hay que cambiar ese punto de vista y redirigir la mirada hacia el éxito, considerando el fracaso no como un obstáculo, sino como parte del camino. En la vida, -dice Maxwell- no es importante saber si tendremos problemas, sino, si tendremos la capacidad de hacerles frente y de superarlos.

¡Recuerda que la fórmula del éxito en cualquier actividad consiste en levantarse una vez más de las que uno cae! N+1=Éxito

“Lo que logramos internamente, cambiará nuestra realidad externa”   Plutarco

Bibliografía recomendada :”El lado positivo del fracaso” de John C. Maxwell.

6 TÉCNICAS PARA AYUDAR A TU HIJO A DOMINAR LA IRA

¡VAMOS A ENSEÑAR A VUESTRO HIJO A MANEJAR EL ENFADO!

 El enfado es una emoción básica que sentimos todos. Sin embargo, cuando se pierde el control, el enojo se vuelve destructivo. ¿Cómo ayudar a los más pequeños a gestionar esta emoción? A CONTINUACIÓN TE DOY ALGUNAS IDEAS PRÁCTICAS:images

1)“Tiempo fuera” positivo: Consiste en crear un lugar especial dentro de la casa, al cual el niño/a pueda recurrir para calmarse y volver a su centro cuando se sienta alterado o fuera de control. Este lugar debe ser escogido y decorado en conjunto con el niño/a y debe contener elementos que lo inviten a relajarse y a sentir paz, como, por ejemplo: libros, música, juguetes, hojas y colores para dibujar, una pizarra, peluches, plastilina, etc.

2) Ofrecer un abrazo y contención: El amor y el contacto afectuoso producen oxitocina, una hormona que regula las emociones estresantes y proporciona bienestar. Así que para aplicar esta técnica de forma respetuosa y que realmente funcione, sugiero preguntar antes al niño/a si un abrazo le ayudaría a calmarse o si prefiere usar otra herramienta.

3) Fabricar una bolita antiestrés:  Solo tienes que conseguir un globo grueso (o tratar de meter uno dentro de otro) y rellenarlo con alpiste o arroz. Ten en cuenta que el tamaño de la pelotita debe ser el adecuado para que quepa en la palma de la mano de tu hijo/a. Pueden pintarle caritas con plumones indelebles y hasta ponerle un nombre!

4) El semáforo: Decirle que “actúe” como lo hace un semáforo.

Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar.
Luz Amarilla: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias.
Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución.
Es recomendable estimularlo creando un dibujo en una cartulina con él/ella y colocarla donde pueda verla. Esta gráfica ayudará al pequeño a recordar cómo funciona.

5) la Meditación del globo: Aquí enseñas al niño/a a sentir su abdomen como un gran globo que se infla y desinfla al respirar. En cada inhalación su pancita se inflará y en cada exhalación se desinflará. Esta consciencia corporal aunada a la respiración le proporcionará calma mental. Hazlo tres veces con él.

“La rabia llena el globo, si no dejamos que se desinfle entonces explota”.

6) Los padres: Las personas en nuestro cerebro tenemos un mecanismo de imitación para el aprendizaje conocido como “neuronas espejo”. Estas neuronas tienen la función de imitar el comportamiento de las personas que están a nuestro alrededor con la finalidad de aprender de ese entorno. De esta manera, si tú eres un ejemplo de conducta, si ante el estrés tú como padre/madre eres capaz de no perder el control y lograr hacer algo para calmarte, ten por seguro que estarás dando a tu peque el mensaje más poderoso y le estarás obsequiando una habilidad para la vida.

Este video explica cómo los niños aprender a “Meditar” para controlar su enfado. Es un video precioso..enseñaselo a tu hijo: