SOLEDADES

02-Soledad

Ellos tienen razón,
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe.
¡Ah! pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
presoledad.

Después de la alegría viene la soledad.
Después de la plenitud viene la soledad.
Después del amor viene la soledad.

Ya sé que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo.

Sin asideros.
Sin pretextos.
Sin abrazos.
Sin rencores.
Sin las cosas que unen o separan,
y en esa sola manera de estar solo,
ni siquiera uno se apiada de uno mismo.

Los datos objetivos son como sigue:

Hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos.
Una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios,
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos.

Claro que la soledad no viene sola,

si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades,
se verá un largo y compacto imposible.
Un sencillo respeto por terceros o cuartos,
ese percance de ser buenagente.

Después de la alegría.
Después de la plenitud.
Después del amor,
viene la soledad.

Conforme
pero
¿Qué vendrá después
de la soledad?

A veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si sé,
que mas allá de mi soledad
y de la tuya,
otra vez estas vos.

Mario Benedetti

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La Atención Plena: MINDFULNESS

 mindfulness

La Atención Plena (Mindfulness) es una de las técnicas mentales para reducir el estrés, introducida por Jon Kabat-Zinn como una práctica dentro del modelo médico de occidente hace más de 30 años.

¿EN QUE CONSISTE?
El mindfulness consiste en desarrollar la capacidad de aprender a prestar atención, dándonos cuenta cómo nuestro cerebro puede distraernos en todo tipo de historias por causa de los pensamientos y las fantasías.

Practicando los ejercicios aprendemos a estar en el presente sin juzgar, al mismo tiempo desarrollamos una calma mental cada vez más estable. Sin entrenamiento la mente suele vagar, lo cual es su naturaleza.

Este tipo de atención nos permite aprender a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora, en el momento presente. Es una forma de tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de trabajar conscientemente con nuestro estrés, dolor, enfermedad, pérdida o con los desafíos de nuestra vida. 

En contraposición al mindfulness tenemos una vida en la que no ponemos atención, en la que nos encontramos más preocupados por lo que ocurrió o por lo que aun no ha ocurrido, que nos conduce al descuido, al olvido y al aislamiento, reaccionando de manera automática y desadaptativa.

La atención plena nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno.

¿COMO PRÁCTICAR?
La práctica de Mindfulness no es un proceso pasivo. Requiere mucha energía y esfuerzo para regular nuestra atención y permanecer genuinamente tranquilos sin reaccionar. La aceptación en este contexto significa ver las cosas tal cual son en el presente.

Normalmente, la práctica de la meditación mindfulness comienza con la práctica de la meditación concentración. Esto se hace así, porque, la mente está siempre divagando continuamente de un lugar a otro, arrastrada por la corriente incesante de pensamientos, emociones, etc.

El primer objetivo de la práctica de mindfulness es aquietar la mente, calmarla, tornarla serena y tranquila. Para ello, se entrenará a la mente a permanecer centrada (o concentrada) en un solo punto, en un solo estímulo, de forma constante, de un modo ininterrumpido.

El estímulo seleccionado recibe normalmente el nombre de “objeto” de meditación. El objeto de meditación utilizado por excelencia es la propia respiración.

La atención plena no implica intentar ir a ningún sitio ni sentir algo especial, sino que entraña el que nos permitamos a nosotros mismos estar donde ya  estamos familiarizados mas con nuestras propias experiencias presentes un momento tras otro.

A continuación les presento un ejercicio de mindfulness para que practiquen. Espero que les ayude y les sirva en su día a día.

¿CÓMO VENCER LA ADVERSIDAD?

resiliencia

El término « resiliencia » proviene de la física de los materiales. Expresa las cualidades de un resorte: resistir a la presión, doblarse con flexibilidad y recobrar su forma original.

La resiliencia en psicología positiva es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.
Este concepto fue desarrollado por Emmy Werner a través de una investigación en 1955, en una isla de Kauai (Hawai) con una muestra de 700 niños recién nacidos procedentes de familias que vivían en situaciones desfavorables de pobreza, desestructuración, enfermedades mentales, alcoholismo…

Tras 30 años de seguimiento, obtendría datos que confirmaran que esos niños expuestos a entornos desfavorecidos, desarrollarían patologías de cualquier índole pero la sorpresa la obtuvo cuando el 30% de los niños no sólo no desarrolló ninguna patología sino que vivía una vida completamente normal, con un desarrollo sano y positivo.

Frente a la creencia común de que una infancia infeliz determina necesariamente el desarrollo posterior del niño hacía formas patológicas del comportamiento y la personalidad, los estudios con niños resilientes han demostrado que son suposiciones sin fundamento científico y que un niño herido no esta necesariamente condenado a ser una adulto fracasado (Cyrulnick, 2001).

Por lo tanto, las crisis nos ayudan, si están bien planteadas a nivel cognitivo, a crecer, a mejorarnos, a limpiar aspectos interiores, lo cual permite que en poco tiempo la personalidad renazca de sus cenizas, como el Ave Fenix (otro mito ancestral relacionado con la resiliencia).

La resiliencia no es un rasgo que las personas tienen o no tienen. Conlleva conductas, pensamientos y acciones que cualquier persona puede aprender y desarrollar.

Evitar ver las crisis como problemas insuperables. puede cambiar la forma en que cada individuo interpreta el “huracán”. Tratar de ver más allá de la crisis actual y cómo las circunstancias futuras pueden ser un poco mejores. Moverse hacia las metas hacen que las estrategias desarrollen la capacidad de ser exitoso y ser un individuo resiliente que se integra en una comunidad.

Características de las personas resilientes:

• Tienen un sano autoconcepto, son realistas, no sobredimensionan los hechos, se centran en el lado positivo de las personas y las circunstancias, y suelen ser muy analíticas y metódicas en las decisiones que van a tomar.

• Logran levantarse luego del episodio de dolor o frustración y empiezan a analizar todos los factores en forma objetiva. Esta actitud las lleva a tomar decisiones más certeras.

• Han desarrollado un alto sentido de autoconfianza y autorregulación que les permite tener una actitud positiva en la cual no ven los posibles fracasos, sino las oportunidades que se pueden presentar y luchan por alcanzar las metas propuestas.

• Están conscientes de los riesgos y posibles fracasos, pero consideran todas las posibles opciones para evitarlos y si no lo logran, se reponen para empezar una vez más.