CEREBRO EMPÁTICO

Hombres y mujeres no procesan por igual la visión de rostros con expresiones felices o tristes. Ante rostros tristes o con expresión de dolor, el cerebro femenino responde con más intensidad al estímulo.

Entendemos a los otros, no sólo por situarnos en su lugar, sino también porque somos capaces de contagiarnos de lo que sienten. Sentir las mismas emociones que otros, aporta un talento extraordinario para la integración y la comunicación con los demás.

Ante la visión del dolor infligido a una persona querida, se activan sus mismos centros afectivos del dolor físico. Estos dolores permiten, especialmente a las mujeres, sentir compasión.

A través del rostro podemos expresar toda nuestra riqueza afectiva, leer los pensamientos, hacernos cargo de la situación interior de la persona o reconocer sus deseos e intenciones. La empatía implica a las mismas estructuras neuronales que procesan nuestras propias experiencias, de forma que compartimos inconscientemente los mensajes emocionales de los demás.

Al ver el rostro de una persona de la que sabemos que juega limpio, activamos la red neuronal de recompensa emocional, lo contrario que el rostro del tramposo insolidario, que nos produce poco efecto en el cerebro.

Todo ello nos lo explican en este interesante documental:

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