¿Miedo a la crítica? ANSIEDAD SOCIAL

¿Miedo a la crítica? ANSIEDAD SOCIAL

Fobia

Aunque el sentir ansiedad en determinadas situaciones sociales es algo relativamente frecuente entre la gente, dicha ansiedad no suele causar una interferencia elevada en su vida diaria.

Para saber si tienes ansiedad social es necesario establecer con qué frecuencia la experimentas, con cuánta intensidad, cuánto dura ese episodio de ansiedad y qué cosas haces para evitarla. Antes de empezar con el plan de acción, debemos entender tu ansiedad.

La característica principal de la fobia social es el miedo intenso a que los demás que te observan te evalúen negativamente. Esta ansiedad surge porque uno desea crear una determinada impresión en los demás pero duda de su propia capacidad de tener éxito.

Es importante destacar que las personas que padecen este problema saben que su miedo es desproporcionado o poco razonable pero afrontar la situación que tanto teme dispara su ansiedad.

Situaciones como asistir a una fiesta, hablar en público, hablar con personas con autoridad, etc. Frecuentemente son temidas por las personas que conviven con la ansiedad social, por ello evitarán a toda costa estas situaciones. Esta evitación constante es la que les genera problemas en su vida diaria.

Evitar las situación estresante reduce temporalmente la ansiedad y ese es el motivo por el que la persona empieza a dejar de hacer cosas. Pero esta huída mantiene el problema porque hace difícil aprender que la situación temida no es peligrosa.

La persona que espera sentirse incómoda en la primera cita o en una entrevista laboral probablemente está en lo correcto, pero la persona con fobia social cree que no será capaz de afrontarlas adecuadamente, ve un peligro porque considera que no tiene las habilidades necesarias.

¿CÓMO TRABAJAR ESTA DIFICULTAD CON UN PSICÓLOGO?
A) El primer paso es recabar información. Existen cuestionarios para evaluar la gravedad de la ansiedad y de los comportamientos de evitación, aunque también son muy útiles los autorregistros para que la persona anote con detalle las situaciones temidas y sus reacciones.

B) Psicoeducación: Es importante también que el psicoterapeuta explique el mecanismo de ansiedad y de la fobia social para que la persona entienda lo que sucede.

C) Establecer objetivos: Se establecen conjuntamente paciente y psicoterapeuta, los objetivos que se pretenden conseguir y se explican las técnicas que se emplearán como la relajación, la exposición a las situaciones temidas, el entrenamiento en habilidades sociales y la reestructuración cognitiva.

El pensamiento de “intentar caer bien a todo el mundo” y “tener que ser aceptado siempre de forma incondicional por todos aquellos que le rodean” es muy típico de las personas que padecen fobia social porque son muy sensibles a los comentarios críticos.

ENTONCES, ¿CUÁL ES EL TRUCO PARA SUPERAR LA FOBIA SOCIAL?
Después de entrenar técnicas de relajación y estrategias para identificar los pensamientos desproporcionados o poco realistas, la persona se enfrentará progresivamente a las situaciones temidas para afrontarlas con éxitos y debilitar la ansiedad que produce.

Como puedes ver solucionar problemas de esta magnitud no se puede hacer sin esfuerzo y sin cambiar hábitos o rutinas, generalmente superar un problema requiere ambas cosas (quienes ofrecen soluciones mágicas son ilusionistas que quieren enriquecerse).

Los psicólogos te ofrecemos estrategias y nuestra compañía profesional en un proceso de aprendizaje, un camino hacia la superación personal que te llevará a empoderarte, a sentirte más hábil y más fuerte, pero necesitaremos tu voluntad de cambio, tu perseverancia, y tu confianza para ello.

Fuente bibliográfica: Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vicente Caballo

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“LA PACIENCIA”

cadeira

Nos preparan desde niños para esforzarnos, para luchar, para planificar y perseverar….

A menudo nuestra mente no es consciente de lo que realmente sucede. La acción es enemiga de la reflexión, y así es como evitamos estar a solas con nosotros mismos, manteniéndonos ocupados en un propósito, eludiendo el presente.

Ignoramos nuestros sentimientos, acallamos nuestras emociones y lo que intentan hacernos ver. Reprimimos lo que nos asusta de nosotros mismos y lo que juzgamos que no precede sentir o ser.

Nos alejamos poco a poco de nuestra sabiduría interior que no es otra que reconocernos abiertamente sin juzgarnos, aceptándonos tal y como somos: ÚNICOS.

La paciencia es un camino hacia nuestro interior, que nos desvela cosas de nosotros mismos, una manera de vivir que podemos cultivar para conocernos y estar en paz y presentes en cada acto que llevamos a cabo.

 

“LA PACIENCIA”

La paciencia es el ingrediente secreto que enriquece la vida. Esta delicada amiga se encuentra siempre relajada, es permisiva y nos concede tiempo para valorar la experiencia, así como para profundizar la relación que establecemos con nuestro entorno.

Con ayuda de la paciencia podemos enfrentar el futuro con seguridad y confianza, porque en el presente nuestros sentidos están satisfechos. Aun cuando los obstáculos ensombrezcan nuestro camino, sabemos que con ayuda de la paciencia pueden ser vencidos.

Una vida en la que no se intenta desarrollar la paciencia, semeja una situación en la que se pretende labrar un campo sin la ayuda de unos bueyes que tiren del arado: los surcos quedan disparejos y poco profundos, haciendo el trabajo duro y frustrante.

Sin embargo, con el fuerte y perseverante auxilio de la paciencia podemos arar surcos rectos y profundos; gracias a nuestro esfuerzo obtenemos una cosecha abundante: nuestra experiencia fluye suavemente y cada una de nuestras actividades cuenta con un propósito.

Hoy en día rara vez asociamos la idea de la fuerza y la confiabilidad con la paciencia. Incluso se llega a considerar que la paciencia es un signo de pasividad, de debilidad o de falta de inteligencia. Puesto que la paciencia podría parecer una cualidad lenta o demasiado gradual, es posible pasar por alto su valor y elegir, en cambio, un curso de acción más fácil y más rápido. La tecnología ha acelerado el ritmo de nuestra vida; asimismo, nos ha condicionado a pensar que con poco o ningún esfuerzo todas las tareas pueden ser realizadas y todos los problemas resueltos.

Cuando nos mostramos impacientes parecemos niños mimados que creen que siempre obtendrán lo que desean en el acto. Si encontramos obstáculos o problemas que no pueden ser resueltos rápidamente, nos sorprendemos y somos vencidos con facilidad. Por lo tanto, es muy común extraviarse en fantasías cuando surgen conflictos, en lugar de examinar honestamente la situación y de realizar acciones definitivas para cambiar las dificultades.

Desafortunadamente, con este tipo de actitud sólo conseguimos que nuestros problemas no resueltos sean como mosquitos que nos molestan hasta el fastidio.

La impaciencia conlleva crudos y pesados elementos que debilitan tanto el cuerpo como la mente. Cuando perseguimos una meta impacientemente, nuestra respiración se acelera y se entrecorta, nuestros movimientos son imprecisos y nuestros pensamientos quedan fuera de control. Al correr de aquí para allá podemos cometer demasiados errores. Y si no logramos lo que nos habíamos propuesto empezamos a experimentar ansiedad y a desanimarnos.

Consecuentemente, nuestro potencial para la acción inteligente y positiva queda neutralizado. Perdemos confianza en nosotros mismos ya que en última instancia, la impaciencia nos vuelve vulnerables.

La impaciencia traiciona nuestros esfuerzos y puede llegar a persuadirnos de abandonarlo todo, justo cuando nos acercamos a la meta. Si caemos en el hábito de no cumplir nuestros propósitos nos volvemos más duros con nosotros mismos y llegamos a creer que todo lo que emprendemos terminará fracasando.

Es éste el peor resultado de la impaciencia, porque una vez que hemos perdido la esperanza ni siquiera el camino espiritual puede llevarnos a ningún lado. Dejamos de cultivar el propósito de nuestra práctica y perdemos la confianza en el valor de nuestra meta.

La paciencia es el mejor antídoto contra este tipo de dificultades. Su suave y complaciente energía puede llevarnos a aceptar y trabajar con nuestra experiencia, en lugar de luchar en su contra. Entonces, toda nuestra experiencia, ya sea positiva o negativa, puede ser valorada. Sin embargo, irónicamente, el hecho de reconocer que necesitamos desarrollar paciencia nos puede hacer sentir impacientes por lograrlo. Así pues, en lugar de cultivar la paciencia, reñimos con nuestra impaciencia cada vez que aparece: al descubrirnos ansiosos lo que intentamos es imponer la calma.

Curiosamente, la impaciencia y la ansiedad pueden ser nuestras más valiosas maestras en la práctica de la paciencia. Sea receptivo a la ansiedad, ya que puede tratarse de una valiosa señal que le indica que necesita relajarse y abandonar sus expectativas o exigencias consigo mismo.

Es importante que aprenda a reconocer cómo surge la impaciencia. Observe las limitaciones de su energía física y mental, así como la urgencia de sus pensamientos y acciones; contemple cómo la impaciencia fomenta la idea de que la vida no tiene sentido.

En lugar de ir en pos de la paciencia, relájese y deje que ésta llegue. Relaje la tensión de su cuerpo, expanda su concentración y permita que la energía emocional fluya. Consienta que la cálida y tranquilizadora energía de la paciencia emerja y fluya a través de su cuerpo fácil y libremente. Esta es la práctica de la paciencia.
Cuando detecte que comienza a impacientarse quizás pueda retirarse hacia un lugar más fresco; tal vez pueda dar un paseo en un sitio alto, dónde el aire sea más puro. Este ambiente puede ayudar a cultivar una tranquila y hermosa atmósfera en nuestro interior.

Otra manera de transformar la impaciencia, la ansiedad y las emociones, es utilizando colores. Elija un color que le guste y permítase disfrutar sus cualidades. Después, evoque el color en su conciencia, permitiéndole impregnar y curar la impaciencia experimentada. Puede extender el ejercicio evocando imágenes de flores, obras de arte u otros objetos bellos. Invítelos a su conciencia y disfrute de su encanto y armonía. Entonces permita que sus formas transformen la cualidad fragmentada de la impaciencia en la agradable y suave energía propia de la paciencia.

Se trata de una cualidad que nos permite tornar las dificultades a nuestro favor. La paciencia es como el mejor amigo: con él nos sentimos cómodos y aceptados. Podemos sentirnos muy malhumorados, indecisos o críticos, pero la paciencia lo tolera todo, protegiéndonos en un nivel más profundo.

La energía equilibrada de la paciencia fluye con facilidad por todo el cuerpo, irradiando una actitud amigable y productiva que va desde nuestro corazón hacia nuestro trabajo y nuestras relaciones interpersonales, produciendo un efecto positivo en cada aspecto de nuestra existencia.

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Tarthang Tulku

CONTROLA TU IRA

CONTROLA TU IRA

IRA

La ira y el enfado, son emociones relacionadas con la percepción de amenaza y suele provenir de sentirnos atacados  o en peligro. Es la emoción opuesta al miedo y es una expresión de la energía hacia fuera.

¿Cuándo el enfado es sano? Cuando nos ayuda a detectar y resolver problemas, a luchar para conseguir las metas y aliviar o superar obstáculos que nos impiden alcanzarlos.

¿Cuándo el enfado es insano? Se convierte en un problema cuando  experimentamos la ira de forma excesiva, demasiado intensa o sin control. Produciéndose un “secuestro emocional” que impide percibir serenamente la situación.

Conocer las situaciones que nos producen ira nos ayudará a conocernos, a darnos cuenta de qué cosas nos hacen sentirnos vulnerables.

Detectar las sensaciones corporales y los pensamientos que nos invaden antes de perder el control nos ayudará a darnos cuenta de cuando es el momento de poner en práctica estrategias para evitar actuar en contra de nuestros intereses.

Es importante no tomar decisiones bajo el efecto de emociones intensas, esas decisiones rápidas, suelen conllevar consecuencias indeseadas como sentimientos de vergüenza, arrepentimiento, etc. y frecuentemente agravan el problema.

Debemos responsabilizarnos de lo que pensamos, sentimos y hacemos. Por eso es necesario no dejarnos arrastrar por nuestra ira.

Existen estrategias que nos ayudarán:

LA PRÁCTICA DE LAS DISTINTAS TÉCNICAS DE RELAJACIÓN. Relajación muscular progresiva, relajación basada en la respiración, relajación en imaginación, relajación autógena, etc. Practicar habitualmente nos permite prevenir esos estados de ira y nos ayuda en caso de emergencia a focalizar la atención en controlar nuestros síntomas físicos para calmarnos.

LA TÉCNICA DEL TIEMPO FUERA: Alejarse de la situación cuando nos damos cuenta de que nos estamos enfadando y vamos muy probablemente a perder el control. Es una técnica de emergencia pero si se usa habitualmente puede ser un problema ya que evitaremos siempre afrontar las situaciones que nos generan ira.

PARADA DE PENSAMIENTO: Una vez que te has apartado del lugar del conflicto es recomendable alejarse mentalmente. Nada más detectar la idea o pensamiento que te produce ira debes decirte mentalmente o en voz alta “STOP” o “BASTA” y seguidamente intentar pensar en algo agradable o neutro, distrayendo nuestra mente.

BÚSQUEDA DE PENSAMIENTOS ALTERNATIVOS: Lo que pensamos y nos decimos a nosotros mismos influye en lo que sentimos. Darnos cuentan de nuestras  ideas o pensamientos  rígidos y exagerados, esos que nos victimizan, nos hacen sentirnos débiles… y cambiarlos por un pensamiento menos catastrofista, ajustado a la realidad o simplemente centrar nuestra atención en pensamientos positivos, que nos calmen y tranquilicen para poder a afrontar la situación.

A menudo creemos que no somos capaces de afrontar y aceptar situaciones a las que tenemos miedo, es ese miedo el que con frecuencia toma las riendas y hace que actuemos a la defensiva, atacando por miedo a ser heridos. En realidad nuestra debilidad es creernos débiles (cuando seguramente somos capaces de asumir y reaccionar adecuadamente).

Somos más fuertes de lo que creemos, solo tenemos que mantener a raya nuestros a demonios. Los que nos roban la calma, la fé y el tiempo de disfrutar y sentirnos dichosos.

La lucha siempre es interna, con nosotros mismos. Si uno está seguro de quien es, de cómo actúa y está abierto al exterior porque no tiene miedo entonces, nada puede ser imposible de aceptar, resolver o superar.

Para completar la información te recomiendo la lectura del siguiente libro:

COMO SUPERAR EL DESCONTROL EMOCIONAL. Amelia Catalán Borja

cómo-superar-el-descontrol-emocional

 

 

¿PUEDE AYUDARME LA HIPNOSIS?

¿PUEDE AYUDARME LA HIPNOSIS?

¿puede ayudarme la hipnosis?Actualmente en España el catálogo de tratamientos del que se hace cargo la sanidad pública excluye la técnica de la hipnosis pero algunos psicólogos especializados realizan esta práctica en el ámbito privado como complemento de la terapia.

La hipnosis es un estado de focalización de la atención consciente con una disociación momentánea que permite acceder a habilidades inconscientes o habitualmente inaccesibles.

Es un estado agradable durante el cual quedan en suspenso las dudas y los temores, es una gran relajación corporal y muscular que favorece un pensamiento activo y creativo.

Se ha demostrado científicamente que la hipnosis es un complemento eficaz para el tratamiento de diversos síntomas y problemas. Sin embargo, puede no ser útil para todos los problemas psicológicos o médicos, ni para todos los pacientes. Por lo tanto, la decisión de su uso debe basarse en la evaluación y opinión de un profesional formado en el uso y las limitaciones de la hipnosis clínica

MITOS ACERCA DE LA HIPNOSIS:

“La hipnosis no implica pérdida de conciencia”. El individuo hipnotizado no está dormido, sino despierto y alerta participando activamente en el proceso.

“Todos podemos ser hipnotizados lo queramos o no”. La sensibilidad a la hipnosis es una característica que varía enormemente entre las personas, no todos los sujetos son hipnotizables.

“La hipnosis es un estado alterado de conciencia del que puedo quedarme colgado”. Este mito, muy extendido, es falso ya que la hipnosis es un estado de plena consciencia. No hay nada intrínsecamente peligroso en la hipnosis.

“Bajo hipnosis los sujetos realizan cualquier cosa que el hipnotizador les requiera y supone una pérdida del control del comportamiento”. El hipnotizador no tiene ningún poder especial, el paciente nunca va a decir o a hacer algo que no quiere decir o hacer ya que tiene control voluntario de sí mismo en todo momento.

“La hipnosis es un detector de mentiras, bajo hipnosis no se puede mentir” Esta afirmación es totalmente falsa, ya que el sujeto hipnotizado tiene control voluntario sobre su conducta y puede decir lo que estime más oportuno, incluso mentir.

“La Hipnosis nos puede ayudar a recordar aspectos de épocas de nuestra vida muy tempranas”. La hipnosis no es más eficaz para incrementar la memoria que cualquier otra técnica, a la hora de aumentar la cantidad y precisión del recuerdo. Por tanto, el uso de la hipnosis para mejorar el recuerdo o recuperar la memoria de sucesos supuestamente olvidados está completamente desaconsejado.

“La hipnosis es una terapia (hipnoterapia), sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún esfuerzo por parte del cliente para  cambiar de comportamiento”.  Por sí sola, no provoca cambios en el paciente. Además requiere esfuerzo y colaboración activa por parte del paciente, no es una técnica tan cómoda como pudiera parecernos, aunque es cierto que los resultados puedan ser muy rápidos.

CONCLUSIONES:

La hipnosis no supone ningún trance o estado especial, alterado o diferente de conciencia.

Con la hipnosis no se consigue nada excepcional, todo depende de Tí y de tu interés por lograr las metas que te propongas, y para ello, la hipnosis puede ser de gran ayuda, nunca la solución.

La hipnosis es un estado natural, controlable, eficaz y carente de peligros (Capafons & Amigó, 1993c).

CÓMO ESTABLECER OBJETIVOS PARA EL NUEVO AÑO:

CÓMO ESTABLECER OBJETIVOS PARA EL NUEVO AÑO:

metas

Dependiendo de cómo establezcamos nuestros objetivos a principios de año, los alcanzaremos o no.

Primero realiza una lluvia de ideas por escrito y luego elimina todas las demás elecciones de manera que sólo queden unas pocas.

Si una meta no es realista, no existe ninguna esperanza, pero si no es desafiante, no hay motivación.

¿Qué es exactamente lo que quiero? – ¿Puedo describirlo con mayor precisión? – ¿Qué veré, oiré, sentiré exactamente cuando lo alcance? – ¿Cuánto tiempo necesito para alcanzarlo? ¿Cuándo quiero alcanzarlo? Estas son las preguntas que debemos hacernos.

ESTRATEGIAS PARA PLANTEAR BIEN LOS OBJETIVOS:
1.- No es suficiente con tener sueños o esperanzas, porque no son objetivos, no motivan ni dirigen nuestra conducta.
2.- Los objetivos deben concretar lo que queremos conseguir, de forma medible y deben ser motivadores.
3.- Deben ser objetivos que nos comprometan
4.- Lo más importante de un objetivo para lograr el cambio es que sea propio (elegido).

CÓMO DEBEN SER LOS OBJETIVOS
– Específicos:Que indiquen los efectos específicos que se quieren conseguir.
– Medibles: Para poder darme cuenta de si me acerco a ellos, me alejo o no hay ningún efecto con lo que hago.
– Realistas. Es decir, que sean alcanzables y posibles.
– Estar planeados por etapas.
– Enunciados de forma positiva: Crear una visión clara y objetiva de lo que se quiere fijándose en lo positivo
– Desafiantes: Mantener su motivación. Representar un reto estimulante.

ESTRATEGIAS DE ACCIÓN
Un ejercicio muy interesante que podemos utilizar para saber donde estamos, qué queremos cambiar o darnos cuenta y ser conscientes de nuestros objetivos es “la estrella de la vida”.

Consiste en dibujar una estrella de 8 puntas, cada punta representa un aspecto de nuestra vida que debemos rellenar. Hazlo despacio y pensando, no hace falta escribir mucho pero lo que escribas que sea desde la sinceridad, cada punta de esa estrella representa una cosa:

• 1.- Las metas que tienes en la vida
• 2.- Las motivaciones por las que actúas o haces algo
• 3.- Las experiencias que más han marcado tu vida
4.- Los fracasos más notorios de tu vida
• 5.- Los éxitos más importantes de tu vida
• 6.- Los miedos más grandes que tienes en la vida
• 7.- Los mejores aliados que tienes en la vida
• 8.- Las dificultades más grandes que tienes en la vida
¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar en el proceso de cambio? ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para conseguir lo que necesitas?

“Cuando lo deseo, tengo un mejor desempeño que cuando sé que es una obligación. El deseo es mío, el deber es con los otros. La automotivación es una cuestión de elección”. John Whitmore
Biografía complementaria: ¿Quién se ha llevado mi queso? es un libro de motivación escrito por Spencer Johnson en el estilo de una parábola. Describe el cambio en el trabajo y la vida, y cuatro típicas reacciones (resistirse al cambio por miedo a algo peor, aprender a adaptarse cuando se comprende que el cambio puede conducir a algo mejor, detectar pronto el cambio y finalmente apresurarse hacia la acción) Una manera sorprendente de afrontar el cambio en el trabajo y en la vida privada,

COMO SER INVULNERBLE A LA CRITICA

COMO SER INVULNERBLE A LA CRITICA

critica

¿Qué diferencia a las personas que hacen oídos sordos a los comentarios críticos de los que se sienten muy afectados por las críticas de los demás ?

La diferencia está en la manera de pensar. Mientras que algunos al recibir una crítica generan un auto-discurso gobernado por pensamientos negativos que alteran su estado de ánimo y su conducta, éstas personas  racionalizan la crítica y la refutan cuando no es pertinente.

El miedo a la crítica, al rechazo o a hacer el ridículo es una cuestión de pensamiento.

Es usted quien legitima la critica con sus pensamientos negativos por lo que los sentimientos de frustración, dolor o ira son consecuencia de los pensamientos que han invadido su mente. La crítica no puede ofenderle a menos que usted quiera.

Ante la situaciones que nos rodean o suceden  realizamos valoraciones e  interpretaciones (creencias) y son éstos los que nos activan emocionalmente por lo tanto, lo que sentimos, está directamente relacionado con aquello que pensamos.

Si alguien nos critica injustamente, no debería suceder nada especial. No podemos sentirnos mal por los comentarios equivocados de otra persona, ya que el error no es nuestro, sino del otro.

Sin embargo, si alguien nos critica correctamente por alguna acción o actitud inapropiada que hayamos llevado a cabo, podemos aceptarlas, para buscar otras alternativas o estrategias y aprender. Ser humildes y no intentar aparentar la perfección nos ayudará porque no tendremos que generar mecanismos de defensa perjudiciales como intentar atacar al otro, mentir, etc. que a lla larga dañan nuestras relaciones.

Te invito a realizar un ejercicio.

En un folio escribe dos columnas “Autocrítica” y “Autodefensa”. Recuerda la última ocasión en la que alguien te criticó y te sentiste mal. En la primera columna escribe todos los pensamientos negativos que te vienen a la cabeza cuando recuerdas dicha crítica. En la derecha refuta con argumentos racionales y creíbles para tí cada uno de esos pensamientos.

Con esta técnica te darás cuenta de lo irracionales que son tus temores.

¿Cómo  contestar correctamente entonces a las críticas?

1) Empatiza y se asertivo con la crítica: Si nos ponemos en la piel de la otra persona, teniendo en cuenta sus circunstancias y visión del mundo, quizá entendamos mejor su actitud.

2) Busca puntos de coincidencia con la crítica:  buscar las zonas de verdad de aquello que nos han dicho

3) Pacta con tu adversario: Expresar lo que pensamos sin ser destructivo con el otro centrándonos en los hechos ocurridos.

 

La Atención Plena: MINDFULNESS

 mindfulness

La Atención Plena (Mindfulness) es una de las técnicas mentales para reducir el estrés, introducida por Jon Kabat-Zinn como una práctica dentro del modelo médico de occidente hace más de 30 años.

¿EN QUE CONSISTE?
El mindfulness consiste en desarrollar la capacidad de aprender a prestar atención, dándonos cuenta cómo nuestro cerebro puede distraernos en todo tipo de historias por causa de los pensamientos y las fantasías.

Practicando los ejercicios aprendemos a estar en el presente sin juzgar, al mismo tiempo desarrollamos una calma mental cada vez más estable. Sin entrenamiento la mente suele vagar, lo cual es su naturaleza.

Este tipo de atención nos permite aprender a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora, en el momento presente. Es una forma de tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de trabajar conscientemente con nuestro estrés, dolor, enfermedad, pérdida o con los desafíos de nuestra vida. 

En contraposición al mindfulness tenemos una vida en la que no ponemos atención, en la que nos encontramos más preocupados por lo que ocurrió o por lo que aun no ha ocurrido, que nos conduce al descuido, al olvido y al aislamiento, reaccionando de manera automática y desadaptativa.

La atención plena nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno.

¿COMO PRÁCTICAR?
La práctica de Mindfulness no es un proceso pasivo. Requiere mucha energía y esfuerzo para regular nuestra atención y permanecer genuinamente tranquilos sin reaccionar. La aceptación en este contexto significa ver las cosas tal cual son en el presente.

Normalmente, la práctica de la meditación mindfulness comienza con la práctica de la meditación concentración. Esto se hace así, porque, la mente está siempre divagando continuamente de un lugar a otro, arrastrada por la corriente incesante de pensamientos, emociones, etc.

El primer objetivo de la práctica de mindfulness es aquietar la mente, calmarla, tornarla serena y tranquila. Para ello, se entrenará a la mente a permanecer centrada (o concentrada) en un solo punto, en un solo estímulo, de forma constante, de un modo ininterrumpido.

El estímulo seleccionado recibe normalmente el nombre de “objeto” de meditación. El objeto de meditación utilizado por excelencia es la propia respiración.

La atención plena no implica intentar ir a ningún sitio ni sentir algo especial, sino que entraña el que nos permitamos a nosotros mismos estar donde ya  estamos familiarizados mas con nuestras propias experiencias presentes un momento tras otro.

A continuación les presento un ejercicio de mindfulness para que practiquen. Espero que les ayude y les sirva en su día a día.